Síntomas · · 8 min de lectura
Gota: síntomas, crisis, causas y tratamiento
La gota es una forma de artritis en la que se acumulan cristales de urato dentro y alrededor de una articulación, lo que provoca dolor repentino, hinchazón, enrojecimiento y calor, sobre todo en el dedo gordo del pie. Una crisis suele remitir en una o dos semanas, pero los cristales permanecen y las crisis vuelven si no se reduce el nivel de ácido úrico. Una articulación caliente e hinchada con fiebre es otra cosa: puede tratarse de una infección y requiere atención el mismo día.

En resumen
- La gota aparece cuando se acumulan cristales de urato en una articulación y desencadenan inflamación. Suele empezar en el dedo gordo del pie, aunque pueden afectarse otras articulaciones.
- Una crisis suele durar una o dos semanas y luego cede. La enfermedad no desaparece sola, y las crisis sin tratar tienden a ser más frecuentes y prolongadas.
- Una articulación roja, caliente e hinchada con fiebre o escalofríos puede ser una infección y no gota. Acude a consulta el mismo día.
- El tratamiento a largo plazo más importante es un medicamento que baja el ácido úrico, tomado de forma constante, aunque te encuentres bien.
- Reducir el alcohol, las bebidas azucaradas y las raciones grandes de carne ayuda, pero la dieta sola suele no bastar si las crisis son frecuentes.
Qué es la gota y por qué aparece
La gota es una artritis inflamatoria. El cuerpo produce ácido úrico al descomponer las purinas, que proceden de sus propios tejidos y de los alimentos. Si se produce demasiado urato o los riñones eliminan muy poco, su nivel en sangre sube y el urato puede formar cristales con forma de aguja en las articulaciones. El sistema inmunitario reacciona ante esos cristales, y el resultado es una crisis.
Un nivel alto de ácido úrico no basta por sí solo para tener gota. Muchas personas con valores altos nunca tienen síntomas, aunque el riesgo aumenta cuanto más tiempo se mantiene elevado. La gota es también unas tres veces más frecuente en hombres, y las mujeres suelen desarrollarla después de la menopausia.
Factores que aumentan el riesgo:
- tener un padre o abuelo con gota, edad avanzada y sexo masculino;
- exceso de peso y obesidad;
- alcohol, sobre todo cerveza y licores, bebidas azucaradas y grandes cantidades de carne roja, vísceras y algunos mariscos;
- hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y resistencia a la insulina;
- medicamentos como los diuréticos, la aspirina en dosis bajas, la niacina en dosis altas y la ciclosporina.
Los desencadenantes de una crisis concreta incluyen ciertos alimentos, el alcohol, algunos medicamentos, un golpe en la articulación, la deshidratación, una enfermedad con fiebre y la cirugía. Si tomas un medicamento que aparezca en esa lista, no lo dejes por tu cuenta: coméntalo con el médico que te lo recetó.
Cómo es una crisis de gota
Signos típicos:
- dolor intenso y repentino en una articulación, que a menudo te despierta por la noche;
- hinchazón, calor y enrojecimiento sobre la articulación, que pueden ser más difíciles de ver en piel morena o negra;
- el dedo gordo del pie es el lugar más frecuente, pero pueden afectarse tobillos, pies, rodillas, manos, muñecas y codos;
- incluso el roce de la sábana sobre la articulación puede resultar insoportable;
- una crisis sin tratar suele durar entre una y dos semanas y luego cede, sin síntomas entre crisis.
Lo menos típico de una crisis corriente es la fiebre alta, los escalofríos o sentirse mal en general. Esos signos apuntan a una infección. Tras años de gota sin tratar, pueden aparecer bultos duros bajo la piel llamados tofos. Al principio son depósitos de urato indoloros, pero con el tiempo pueden doler y dañar la articulación y los tejidos cercanos.
Qué hacer ahora mismo
- Revisa si hay señales de alarmaMídete la temperatura. Fiebre, escalofríos intensos, náuseas o no poder comer junto con una articulación caliente significan llamar a tu centro de salud o acudir a urgencias hoy mismo.
- Descansa y protege la articulaciónQuita peso de encima, eleva la extremidad y evita que la ropa de cama toque la articulación por la noche. Envuelve una bolsa de hielo o verdura congelada en una toalla y aplícala sobre la articulación hasta 20 minutos cada vez.
- Empieza pronto tu plan para las crisisSi tu médico ya te dio un plan para las crisis, inícialo al primer signo. El tratamiento funciona mejor si se empieza pronto. Si no tienes plan, llama a tu médico de cabecera en lugar de improvisar con medicinas sobrantes de otras ocasiones.
- Evita el alcohol y bebe aguaEl alcohol, sobre todo la cerveza y los licores, puede agravar la crisis. Bebe bastante agua, salvo que te hayan indicado limitar los líquidos por una enfermedad del corazón o de los riñones.
- Pide cita y lleva apuntesAnota qué articulación te duele, desde cuándo, qué comiste y bebiste antes y todos los medicamentos que tomas, incluida la aspirina. Si es tu primera crisis, pide cita aunque el dolor haya cedido.
Cómo se diferencia de cuadros parecidos
- Artritis infecciosa (artritis séptica): también una articulación caliente, hinchada y dolorosa, pero suele acompañarse de fiebre o escalofríos y de malestar general. Necesita tratamiento el mismo día.
- Pseudogota (depósito de pirofosfato de calcio): puede parecerse mucho a la gota, pero implica otro tipo de cristal. El examen del líquido articular al microscopio permite distinguirlos.
- Ácido úrico alto sin dolor articular: es un hallazgo del análisis de sangre y no una artritis. Aumenta la probabilidad de gota, pero no significa que la tengas.
- Golpe en la articulación: un traumatismo puede desencadenar una crisis en alguien que ya tiene gota, por eso conviene una exploración que aclare la causa.
Cuándo ver al médico y cómo se confirma
Acude al médico de cabecera ante tu primera articulación repentina, intensa e hinchada, aunque nunca te hayan dicho que tienes gota. Pide también cita si las crisis son cada vez más frecuentes o graves, si el tratamiento habitual no funciona o si notas bultos bajo la piel.
Así llega el médico al diagnóstico:
- historia clínica y exploración de las articulaciones afectadas, incluidos los medicamentos previos, el alcohol y los antecedentes familiares;
- análisis de sangre para medir el ácido úrico, a veces junto con pruebas renales;
- extracción de líquido de la articulación dolorida con una aguja fina y examen al microscopio especial para detectar cristales de urato, que es la confirmación más directa;
- ecografía, un TAC especial o radiografías para ver depósitos de cristales, daño articular u otra causa.
El médico interpreta las cifras junto con tus síntomas, tu historia y la exploración. Por eso conviene no sacar conclusiones a partir de un único resultado por tu cuenta.
Señales de alarma: cuándo llamar al 112
Llama al 112 si una articulación caliente e hinchada se acompaña de fiebre alta y escalofríos intensos, junto con confusión, desmayo, dificultad para respirar o dolor en el pecho. Pueden indicar una infección que se extiende u otra emergencia.
Acude a urgencias el mismo día, o llama a tu centro de salud para una cita urgente, si el dolor empeora, tienes fiebre o escalofríos, o te sientes mal y no puedes comer. Pueden señalar una infección de la articulación.
La gota también puede provocar cálculos renales. Un dolor fuerte y repentino en el costado o la espalda merece atención médica rápida y no un tratamiento en casa.
El tratamiento, en términos generales
El tratamiento tiene dos objetivos: aliviar la crisis y prevenir crisis futuras y tofos manteniendo bajo el ácido úrico.
- Durante la crisis: antiinflamatorios para el dolor, colchicina o corticoides, por vía oral o inyectados en la articulación. La colchicina funciona mejor si se empieza en cuanto aparecen los síntomas.
- Entre crisis: medicamentos que bajan el ácido úrico. Los inhibidores de la xantina oxidasa reducen la cantidad de urato que produce el cuerpo, los uricosúricos ayudan a los riñones a eliminar más, y un medicamento de tipo uricasa se reserva para quienes no responden a los demás.
- Tomar de forma regular el medicamento que baja el ácido úrico es clave, incluso sin síntomas. Tu médico decide qué tomar, en qué cantidad y durante cuánto tiempo.
- Estilo de vida: ver a continuación.
Los cambios de estilo de vida que ayudan, según las guías de salud pública: alcanzar un peso saludable con una dieta menos calórica y más actividad, limitar el alcohol (incluida la cerveza sin alcohol), evitar las bebidas azucaradas y moderar la carne roja, las vísceras, las sardinas, las anchoas y los mariscos ricos en purinas. El patrón de alimentación DASH, basado en verduras, cereales integrales, lácteos bajos en grasa, aves y aceites saludables, encaja bien, sobre todo si también tienes hipertensión. Se aconseja al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana.
Las dietas muy restrictivas no se recomiendan, así que conviene perder peso de forma gradual. El cambio de estilo de vida por sí solo suele no bastar en personas con crisis frecuentes o tofos. Consulta con tu médico antes de cambiar la dieta o cualquier medicamento.
Grupos especiales
- Mujeres: la gota es poco frecuente antes de la menopausia, pero se vuelve más común después, así que un dolor nuevo en el dedo gordo o el tobillo en una mujer mayor merece una evaluación completa.
- Personas mayores y personas con enfermedades del corazón, renales o hipertensión: los diuréticos y otros fármacos pueden elevar el ácido úrico, y la gota suele aparecer junto con hipertensión, enfermedad renal, diabetes y obesidad. Pregunta a tu médico si tus medicamentos influyen.
- Adultos jóvenes: el inicio a edad temprana es menos frecuente, pero suele ser más grave, y eso es motivo para buscar bien las causas.
- Niños y embarazo: las fuentes en las que se basa este texto no cubren estos grupos, así que cualquier articulación caliente e hinchada en un niño o en una embarazada debe examinarse sin demora.
Mitos y realidades
- Mito: la gota la causa solo la comida rica. Realidad: la dieta y el alcohol importan, pero la historia familiar, la función renal, el peso y otras enfermedades también tienen un papel importante.
- Mito: solo tienen gota los hombres mayores. Realidad: los hombres la sufren con más frecuencia, pero las mujeres la desarrollan después de la menopausia, y algunas personas la padecen mucho antes.
- Mito: cuando desaparece el dolor, se puede dejar el tratamiento. Realidad: la crisis termina mientras los cristales siguen ahí. El medicamento que baja el ácido úrico solo funciona si se toma de forma constante.
- Mito: un ácido úrico alto significa que tienes gota. Realidad: aumenta el riesgo sin confirmar el diagnóstico, y tu médico decide qué hacer al respecto.
Preguntas frecuentes
¿La gota solo afecta al dedo gordo del pie?
No. El dedo gordo es el primer lugar clásico, pero la gota también puede afectar otras partes del pie, los tobillos, las rodillas, las manos, las muñecas y los codos, y las crisis repetidas pueden llegar a articulaciones nuevas.
¿Cuánto tarda en hacer efecto el medicamento para la gota?
El medicamento para una crisis debería empezar a actuar en unos dos días, según el NHS. El medicamento que baja el ácido úrico es distinto: se toma de forma regular, incluso sin síntomas, porque su función es prevenir crisis y no tratar una.
¿Qué especialista trata la gota?
El médico de cabecera puede diagnosticar y manejar muchos casos. Un reumatólogo, especialista en articulaciones, puede intervenir si el diagnóstico no está claro, y los dietistas, el personal de enfermería educador y los farmacéuticos suelen ayudar con el plan diario.
¿El azúcar influye de verdad en la gota?
Sí. Los refrescos y otras bebidas endulzadas con azúcar o con jarabe de maíz de alta fructosa figuran entre lo que conviene limitar, junto con el alcohol y la carne. Cambiarlos por agua es uno de los ajustes más sencillos.
¿Qué pasa si la gota no se trata?
Las crisis pueden ser más frecuentes y durar más. Con el tiempo, los depósitos de urato pueden dañar las articulaciones y los tejidos, y los cálculos renales son otra posible complicación. Un diagnóstico temprano y un tratamiento constante hacen mucho menos probables estos resultados.
Fuentes
- NIAMS (NIH) — Gout
- NIAMS (NIH) — Gout: Diagnosis, Treatment, and Steps to Take
- CDC — Gout
- MedlinePlus (NIH) — Gout
- Cleveland Clinic — Gout
- NHS — Gout
Fuentes revisadas el 30 de octubre de 2026.